domingo, 19 de noviembre de 2006

Negritas a cinco soles

Traería buena suerte en navidad


Este domingo, mientras los peruanos concurrían a las urnas, al medio día fui al Centro Comercial de Gamarra para comprarme unas telas para armar mi Castañeda este año nuevo y quemarlo en la Av. Aviación.

De pronto, observé perplejo unas muñecas que tenían el tono oscuro, algo marrón. Me pareció extraño porque la gente se ha acostumbrado a ver y, sobre todo, comprar juguetes o muñecas, en este caso, de color claro para sus hijos.


Entonces, esto iba contra esa costumbre, y me pareció interesante abordar al señor que las vendía. “Señor”, le dije, “¿esto está en venta?”, tonta pregunta, por supuesto, pero tenía una intención. “Pero claro joven”, respondió, mientras se peinaba el cabello.

Pronto, le sinceré mi inquietud. “Señor, es la primera vez que veo vender una muñeca de este color, ¿por qué será?”. Sonriente me dijo: “Jajaja, es la novedad en este lugar. Dicen que trae buena suerte. No sé a quién se le ocurrió la idea de crearla”, pensó.


Fue un día muy soleado y las muñecas parecían estar en casa, porque el ambulante comentó en son de broma: “Es para que las niñas conozcan a la gente de Chincha. A ellas le venden la idea de que las muñecas solo son gringas; ahora aquí tenemos las muñecas de Chincha para que ellas miren cómo son y no se asusten cuando viajen allá”.

No pude contener mi risa y amablemente le pedí permiso para hacerle unas tomas junto con sus muñecas y así fue. Cuando ya estaba por irme, una señorita tenía las mismas muñecas, pues pensé que aquél era el único puesto que las poseía.

“Señorita, qué precio tiene sus muñecas”, pregunté, “Cinco soles nomás amigo, llévate una”, me dijo, “No tengo hijos”, respondí sonriente.

“No importa, llévale para tu mamá o a tu enamorada o hermana”, me presionó. “No he traído plata esta vez. Discúlpeme, solo era una curiosidad porque no había visto algo igual, y me perece verdaderamente ingenioso y bueno”, le dije y me marché, no sin antes tomarle una foto.

Media cuadra más allá, un tumulto distraía los ojos de gente. Aglutinados, un joven se burlaba de la gente haciéndoles aportar con 50 céntimos o un sol en el juego de una ruleta, donde podías apostar por Ronaldihno, Cobra, El Chavo, El hombre araña, Agencia Meza y Sonia Morales, qué tal combinación.


Este ingenioso peruano, se llevó la mejor parte, porque al detenerse aquel fierro que daba vueltas, se paró en donde no habían un solo centavo, con lo cual, el dinero caído ahí se lo metió al bolsillo. Y así estuvo toda la tarde. Claro, eso no es gratis. Vino el sereno y le pidió su parte, y si no le daba, éste se amargaba. Compren la muñeca.

3 comentarios:

Sandro Medina Tovar dijo...

Deberías postear más crónicas como la que acabas de lanzar...


Saludos

Anónimo dijo...

Es cierto, están interesantes. Saludos .

qc.carlos dijo...

Me parece una brillante idea. Deberian haber tambien munecas de mujeres indigenas. La belleza de las negras e indias es la belleza del 90% de las peruanas, y hay que celebrar eso desde pequenos. El concepto de que la belleza solo es lo que viene de Europa crea muchos complejos en los peruanos.